Como dije antes, no todo fue llanto, hemos pasado momentos que hoy y acá no se pueden explicar con palabras, momentos fuertes, de adrenalina, diversión, una experiencia que JAMÁS se puede olvidar.
La verdad que la pasamos excelente, con horarios cambiados y días sin dormir, era otro mundo el nuestro, con una quinta comida que no existe pero que allá era nuestra salvación cuando llegabamos del boliche, con un desayuno, el cual todo el mundo recomienda tomar, y que muchos de nosotros (la mayoría) nunca lo vió.
Los SILLONES, esos si que dieron qué hablar, los mas cómodos del universo, esos silones que cundo llegabas del boliche y ni ganas de subir hasta el cuarto piso y esperar media hora que tu compañero de pieza se despierte porque tenía la llave y estab re pancho en su cama, entonces para ahorrarte todo eso, llegabas e ibas derecho a los sillones, la salvación, o esos días que llegabas de bailar y decías "me tiró 15 min en los sillones a esperar la quinta comida" y te levantabas y era la hora de la excursión y te querías morir porque habías perdido "LA QUINTA COMIDA", o los alfajores de la merienda, que te agarrabas 3 o 4 y te los guardabas en la pieza.
Los teléfonos de las habitacion, quién no los usó para hacer "LA" joda?, creo que todos ni bien llegamos lo primero que hicimos fue levantar el tubo y llamar a alguien y cortarle.
Las peleas por el baño "yo pri", "yo segu", "yo ter" y el boludo que estaba durmiendo quedaba cuarto SIEMPRE.
Los coordinadores, Mati e Iván, ellos eran nuestra única familia en estos 11 días, con ellos podías joder y hablar, pedirles ayuda, lo que sea, hasta plata y jamás ibas a recibir un NO, como respuesta, obvio que también tenían sus defectos, pero quién no los tiene? No es fácil convivir con cientos de pibes al año que ni siquiera conoces, alejado de tu familia, no se pueden llevar siempre bien con todos, hacen su trabajo lo mejor posible, con sus pro y contra creo que lo han hecho muy bien y también gracias a eso este viaje fué lo que fué, lo mejor de nuestras vidas, lo que nunca vamos a poder olvidar, lo que cuando seamos grandes se lo vamos a poder contar a quien sea porque siempre van a quedar momentos como estos en nuestro corazón.
El ascensor, quien no rompió las bolas con el ascensor?, ese que cuando tocabas se le habría la puerta al que bajaba o subía y te cagaban a puteadas, el que siempre estaba lleno o tardab dos mil horas, quien no tocó el timbre del ascensor solo para escuchar ese sonido gracioso?.
Todo, fue maravilloso, desde el más minimo detalle, todo superó nuestras expectativas, por eso quiero decirles GRACIAS, a todos los que hicieron esto posible, a los chicos de todos los colegios, a la empresa, los coordinadores, la gente de Bariloche, la gente del hotel y sobretodos LA FAMILIA que son los verdaderos culpables de que este SUEÑO, se haya hecho realidad.
GRACIAS.
Rodri

